
Desde niña he sentido el exceso de peso como algo habitual en mí. Empecé a engordar a los 8 años debido al reposo absoluto que me indicaron por un problema cardiaco. A lo largo de todos estos años he intentado rebajar de peso, pero solo lo conseguí una vez y no por demasiado tiempo. Creo que nunca he sido una mujer acomplejada por mi sobrepeso, a pesar que he llegado a padecer obesidad mórbida. Puedo asegurar que mi problema no es con el espejo, es la incomodidad y las limitaciones que sufro, lo que me lleva a tomar una decisión drástica... aunque algunos dicen que cómoda.
Soy una mujer activa, con muchas inquietudes, y me siento mal al comprobar lo dificil que nos resulta a las personas con un sobrepeso importante, hasta los gestos mas simples del día a día.
Llevo varios años comentando que prefiero morirme de gorda antes que en una "operación de obesidad". Hasta ahora pensaba que una operación en la que se modifica tu cuerpo, es una agresión tremenda, pero.... nunca se puede decir : ¡¡¡ de este agua no beberé !!!. Por que si no surge ningún problema, voy a beber.
Me he informado en que consiste la operación, he conocido a algunas personas que llevan un tiempo operadas, y he intentado recabar los máximos datos y experiencias para tomar una decisión. Hay que tener en cuenta que es una operación mayor, y que el índice de mortalidad ha sido hasta ahora importante, según las estadísticas un 9%. Pero teniendo en cuenta los motivos de los fallecimientos y a pesar de ser consciente del riego que conlleva, estoy un poco mas tranquila y ... decidida.
A partir de ahora y a través de este blog, contaré mi experiencia, quedando a disposición de las personas que quieran contactar conmigo, a nivel particular, en el correo electrónico que se detalla en el blog.
Saludos,
Julia
* La fotografía la he sacado de internet.

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